“Como de la familia”, de Paolo Giordano (Salamandra)

“Como de la familia”, de Paolo Giordano (Salamandra)

La muerte nos acompaña. Camina con nosotros, acariciándonos a veces, asfixiando otras. Pero siempre camina con nosotros, como uno de esos compañeros de viaje a los que no hemos invitado, que convierten el recorrido en una pequeña piedra alojada en el zapato. Y a pesar de ello, seguimos caminando, como si de una carrera contrarreloj se tratase, intentando por todos los medios evitar que ella nos alcance. Sumamos días, contemplamos meses, acumulamos años, y un buen día, cuando menos lo esperemos, a nuestro alrededor alguien recibirá su visita, su huesuda frialdad, y tomará el último aliento mientras los ojos se quedan suspendidos mirando al horizonte.

La nueva novela de Paolo Giordano (Turín, 1982) habla de la muerte, pero también de los vivos. De lo que nos llevamos con nosotros, y de lo que dejamos. De vivir, a pesar de nosotros mismos. Porque cuando alguien a nuestro alrededor muere, es como si un terremoto abriera una grieta en la realidad que nos ha contenido hasta el momento. Es lo que sucede cuando la señora A deja que el hueco de su cama se expanda e invada la vida de una pareja, de dos personas que habían permanecido, hasta ese instante, bajo el paraguas de la costumbre y el silencio. Será entonces, cuando disputemos nuestras butacas para observar cómo los recuerdos, las imágenes que se forman en la memoria e impregnan cada uno de los objetos que nos rodean, crearán una historia paralela, la de los otros, la de los que ya se han ido, mientras los vivos siguen avanzando, sin tener muy claro a dónde narices van a llegar.

Vivimos con anticipación, a la espera en todo momento de algo que nos libere de las tareas del presente, sin tener en cuenta que otras nuevas tareas surgirán ante nosotros.

Imagino una piscina llena de agua tibia en la que guarecerme. Así, en esa templanza y serenidad, puedo ir observando cómo la historia contenida en Como de la familia se hace más grande, se amplía, elimina las fronteras entre mentiras y verdades, y consigue enfrentarnos ante el espejo de la realidad, esa que en ocasiones nos abandona, abrigándonos a la ficción, a una hoguera diminuta transformada en páginas, en letras que unidas conforman una historia tan sencilla en apariencia, pero tan compleja en realidad. Porque describir la vida no es fácil. De poco sirven las teorías científicas, las fuerzas que en la física equivalen a potencias sin límites, el peso de cualquier hallazgo de relevancia mundial, si no somos capaces de explicarnos la vida a nosotros mismos, mirarla, observarla con la mirada nublada por las pequeñas lágrimas, esas gotas que resbalan y convierten en salado el sabor de la despedida.

Paolo Giordano mejora, y lo hace con una historia íntima, personal, definiendo los límites de la libertad. Lo dijo Jean-Paul Sartre y es que el ser humano está condenado a ser libre. Y ahí, en esa maldición que golpea los huesos, en ese latido incesante que nos obliga a seguir viviendo, Como de la familia nos demuestra que en un silencio, que en una imagen, que en una simple mirada de reojo cuando la desconfianza asoma, pueden contenerse todas las respuestas que nos hacemos y que no somos capaces de pronunciar en voz alta.

Hay aventuras cuyo epílogo está escrito desde el principio.

 
 

Y ahí, en ese episodio final, en esas últimas palabras, es donde encontraremos el nuevo comienzo que sólo la muerte, la ausencia de quien nos rodea, nos obliga a cometer… una y otra vez.


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Vivo en los libros, porque a veces la humanidad me asusta. La literatura no es un vicio, para mí es un modo de vida. ı "A golpe de letra" (www.agolpedeletra.com) y "La cueva del erizo" (www.lacuevadelerizo.com)

3 comments

  • Una duda, el primer párrafo, ¿es del libro o de la reseña? Yo creo que en verdad la muerte no suele acompañarnos. Llega, y nosotros hacemos todo lo posible por omitirla, por negarla e ignorarla.

  • Gracias por comentar n.

    El primer párrafo es de la reseña. Lo he escrito porque es lo que me ha hecho reflexionar el libro. Aun así, si te das cuenta, hablo de que la muerte nos acompaña, pero no es una cosa que hable de uno mismo, sino que nos acompaña por la gente que nos rodea. En ese sentido, en nuestro viaje por la vida siempre nos vamos encontrando con la muerte, en más o menos ocasiones, y ésta nos acompaña aunque no lo queramos.

    De nuevo, muchas gracias por comentar.

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